Sierra Blanca Tower

Cómo Sierra Blanca Tower está ayudando a Málaga a alcanzar nuevas cotas en su estrategia de posicionamiento como ciudad internacional

Incluso en sus primeros días, cuando era poco más que una serie de bocetos sobre papel, Sierra Blanca Tower ya traía consigo la promesa de convertirse en el proyecto residencial de lujo más destacado de Málaga. Ahora que 2022 toca a su fin y que Sierra Blanca Estates celebra la coronación de su primera torre en la capital de la Costa del Sol, la ciudad parece estar viviendo uno de sus momentos más cruciales a través de los cuales narrar su cambio de rumbo y posicionamiento internacional destacados.

El edificio de 21 plantas, 69 apartamentos de alto nivel y 2 áticos-dúplex como viviendas más destacadas del proyecto, aportará un nuevo estatus en lo que al lujo residencial en Málaga se refiere. Este hito no solo encuentra argumentos para explicar su exclusividad y singularidad en su precio, las viviendas alcanzan ahora los 12.000 euros por metro cuadrado, sino también en el nuevo calibre de servicios a sus futuros residentes, proporcionando el tipo de experiencia hotelera de cinco estrellas a la que los compradores adinerados están acostumbrados en ciudades como Londres y Nueva York, pero que hasta ahora no habían asociado con España.
Situado en el complejo Málaga Towers, cuya conceptualización arquitectónica parte de la mente brillante de Carlos Lamela y su equipo, el proyecto residencial de Sierra Blanca también destaca por ser un edificio de gran altura en un paseo marítimo en su mayor parte de baja edificación. Una torre que dominará el paisaje oeste de la ciudad, que hasta hace poco no tenía el foco de atención para los compradores de alto poder adquisitivo. La transformación del centro histórico y del puerto de Málaga en los últimos años, que han convertido a la ciudad en uno de los destinos turísticos de más rápido crecimiento de España, ha tenido un efecto natural en el sector Oeste de Málaga que, además, a encontrado en Sierra Blanca catalizador del cambio en la zona.

 

 

Al tiempo que Málaga apura su candidatura para convertirse en sede de la Expo 2027, la ciudad sigue dando pasos de gigante en la forma en que su proyecto debe trascender en la opinión pública de los ciudadanos de medio mundo. En este sentido, es comprensible cómo la ciudad ha sumado a su campaña promocional a dos grandes embajadores internacionales de la cultura y el deporte español como Antonio Banderas -que además es el padrino de Sierra Blanca Tower- y Rafael Nadal, ambos, exponentes de cómo este proyecto demuestra que hay un enorme apetito por vivir el momento por el que atraviesa la capital andaluza de la Costa del Sol.

No solo se trata de tener una dirección privilegiada con fines de inversión. Se trata de tener un lugar para vivir donde los propietarios puedan disfrutar de la inmensa cultura y el envidiable estilo de vida que los malagueños han conocido desde siempre.

El nuevo puerto deportivo de Puerto de San Andrés, respaldado por el fondo soberano qatarí y cuyo desarrollo tiene lugar cerca de Sierra Blanca Tower, estará preparado para albergar 500 superyates. A pocos pasos de la estación de tren de alta velocidad María Zambrano y cerca del centro histórico, esta renovada zona del paseo marítimo se integrará perfectamente en la ciudad y constituirá un nuevo e importante polo atracción turística y residencial.

El mismo fondo qatarí mencionado también está detrás del Hotel Torre del Puerto, de 27 plantas, que convertirá el puerto de Málaga en un destino de visita obligada al estilo del emblemático hotel W de Barcelona. Hace 30 años que la capital catalana abrazó por primera vez su litoral para preparar los Juegos Olímpicos de 1992, y se ha convertido en una de las ciudades más deseadas y emprendedoras de Europa. Lisboa, en los últimos años, es un similar caso de evolución urbana, convirtiéndose en otra ciudad costera muy codiciada por las nuevas empresas tecnológicas, los nómadas digitales y los inversores de alto poder adquisitivo. Ahora es el turno de Málaga, las piezas sobre el tablero de esta reconstrucción y evolución de la ciudad ya se están moviendo de manera estratégica y los grandes inversores a nivel internacional están acogiendo de manera muy positiva este crcimiento.

La decisión de Google de abrir su centro de ciberseguridad en el puerto ha animado a otros gigantes tecnológicos, como Vodafone, TDK y Dekra, a abrir oficinas en la ciudad, ya apodada el Silicon Valley español. Citigroup está atrayendo a jóvenes banqueros de inversión a su nueva sede junto al mar. Y la nueva ruta directa de United Airlines entre Nueva York y Málaga, a partir del próximo mes de mayo, es una prueba más del atractivo mundial de la ciudad española.

Málaga también apuesta fuerte por la educación y el deporte. Alfonso X El Sabio es una de las prestigiosas universidades privadas que se postulan para construir nuevos campus en la zona oeste de la ciudad, y el Martín Carpena Arena de Málaga, también próximo al primer proyecto de Sierra Blanca Estates en la capital de la Costa del Sol, está llamado a ser un destino de tenis de alto nivel, tras haber albergado la final de la Copa Davis de 2022 y estar ya programada para el año que viene.

Sierra Blanca Estates, cuya familia y negocios han crecido en esta costa, siempre confió en que Málaga podría hacerlo de igual modo. Ahora todas las miradas están puestas en la candidatura de la ciudad para la Expo 2027 que, si tiene éxito, permitirá que millones de personas más vean de primera mano lo que es Málaga.

Por Zoe Hall

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